Jan 182013
 

Tras el par de días de descanso en la playa pasamos fugazmente por Hanoi antes de seguir camino hacia la Bahía de Ha Long. De primera impresión, Hanoi nos trajo las mismas sensaciones que Saigón, millones de motos, millones de personas y contrastes muy vivos entre la tradición y la modernidad. Eso sí, 10 o 12 grados más frío. Pero volveríamos un par de días más tarde para quedarnos un poco más y conocerlo mejor.

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A la mañana siguiente nos recogieron a las 8 de la mañana para llevarnos a Ha Long. La furgoneta se paró a recoger a otra persona que resultó ser una chica suiza, de la zona francófona, que viajaba sola porque su marido tiene pánico a viajar. Se llamaba Laura y era muy simpática. Desde que subió hasta que llegamos estuvo hablando con Mónica sin parar. Entre otras cosas nos contó que el hotel donde se quedaba estaba regentado por un chico gay que le recomendó una peluquería de otro gay que después de peinarla le ofreció enseñarle la ciudad, le montó en su moto y la llevó a toda velocidad a ver todo Hanoi. Por lo que contó el plan resultó de lo más divertido y sobre todo muy emocionante por el tráfico y la forma de conducir aquí.

El viaje en coche hasta Ha Long dura unas tres horas. Como siempre en este país el viaje es muy entretenido, siempre hay hacia donde mirar. Hacia la mitad del camino te paran en un lugar de lo más kitsch. Llegas y está lleno de esculturas de piedra y mármol de todos los tamaños. Leones chinos de dos metros, budas, fuentes italianas, elefantes indios, escenas de caza, sirenas… cientos de figuras, todas con su precio escrito a rotulador indeleble. Te las envían a donde quieras. Tienen un panel en el que ponen fotos, nombre, dirección y correo electrónico de clientes en todo el mundo. En las inmediaciones ves una especie de galpón que no es más que cuatro palos y un techo de uralita que es donde trabajan los artistas. Las figuras están delante de un edificio de una sola planta pero bastante grande. En su interior puedes encontrar todo lo que se te pueda ocurrir que un turista puede tener interés en comprar. Desde bar-restaurante hasta joyas, trajes a medida en 3 horas, todo tipo de souvenirs… Los asiáticos en general son muy comerciantes y los vietnamitas no son una excepción.

Ha Long es una bahía enorme que se caracteriza por estar salpicada de cerca de 2000 islas e islotes de roca caliza con vegetación tropical. Estas islas forman un paisaje único, calificado como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 1994. La película francesa “Indochina” de 1992 dio a conocer la bahía en occidente y desde entonces el turismo ha aumentado de forma exponencial. Han tenido que limitar el número de barcos turísticos, pero la limitación no parece muy severa, porque el número máximo es ¡500 barcos a la vez! Eso supone más o menos 10.000 personas. De todas formas la Bahía es muy grande, tiene unos 1500 km2, más de 6 veces la Ría de Arousa.

Teníamos reservado 2 noches en un barco para recorrer la Bahía. Los barcos son muy bonitos. La bruma nos acompañó durante los dos días que estuvimos en Ha Long. La mayor parte del año está así. Pero el paisaje con la bruma tiene un encanto especial, le da un aire entre misterioso y melancólico. La bahía es un auténtico laberinto de islas. Orientarse aquí debe ser una pesadilla.

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El primer día después de embarcar fuimos a ver una aldea flotante. El lugar es muy bonito, rodeado de islotes altísimos de paredes verticales. Te da la impresión de que no hay salida. La cosa de vivir sobre el agua comenzó a principios del siglo XIX, cuando en algunos lugares protegidos de la bahía montaron unas estructuras de madera flotantes para servir de refugio a los barcos pesqueros en momentos de temporal. Poco a poco la cosa fue creciendo y haciéndose más permanente y en la actualidad en la aldea que visitamos nosotros viven cerca de 200 personas en 70 casas. Nos llevaron hasta unas casas en unos pequeños botes de remos. La forma de remar es curiosa, de pie de cara a proa y empujando los dos remos al mismo tiempo hacia delante. No sé muy bien la razón, pero remando eran todo chicas.

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En las casas flotantes vimos las jaulas donde crían peces. Son como mini-piscifactorías de quizá 3×3 metros en la terraza de la casa. Es simplemente una red que se sumerge en el agua y allí meten a los bichos a engordar. Y están bien gordos. Había también todo tipo de mascotas (monos, serpientes). Alrededor se movían supermercados flotantes.

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Inmediatamente después de ver las jaulas de peces fui a ver una sala en la que te explican la historia del pueblo, el modo de vida de sus habitantes, etc. Uno de los mayores problemas que tienen es la contaminación de las aguas porque la población ha crecido. Esta parte de la bahía está muy recogida y por tanto no tiene mucha renovación de las aguas. Las aguas residuales de las casas van directamente al agua sin tratamiento. Mentalmente uní esta información con el engorde de los peces que había visto unos metros más atrás. El círculo se cierra. Pero hay cosas en las que mejor no pensar mucho.

Después nos dimos otro paseíto.

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Antes de volver al barco visitamos una instalación de cultivo de perlas, también flotante. Un tipo nos intentó explicar sin mucho éxito, en un inglés macarrónico, qué era lo que hacían para cultivar las perlas. La conclusión que saqué es que abren la ostra un centímetro, les meten un pequeño trozo de nácar en alguna parte del cuerpo y las devuelven al mar. Después de un par de años tienen una perla. La instalación es propiedad de una empresa japonesa.

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Como es habitual en los barcos, no paran de darte de comer y de beber durante todo el día. Hay una “happy hour” antes de cenar que por cada bebida que pides te dan dos. Al mismo tiempo organizan un curso de cocina allí mismo. Rollitos primavera. Carmen se animó a enrollar.

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Fuera el sol bajando entre las islas.

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Después de cenar nos pusieron la película “Indochina”. Mónica y yo nos quedamos a verla. Está ambientada en la época de la descolonización francesa y el auge del comunismo. La fotografía de la película es muy bonita. Aparecen escenas en las plantaciones de caucho, en la corte Imperial de Hue y finalmente imágenes espectaculares de Ha Long. Para mi esto y la elegancia de Catherine Deneuve (que no sus dotes de actriz) es lo que se salva de la película. La historia es imposible.

Dormimos como lirones y temprano a las 6:30 nos levantamos. El paisaje al amanecer continuaba brumoso pero muy bonito. Navegamos un rato para ir a visitar Cat Ba, la isla más grande de la bahía.

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En la isla había la opción de coger una bici, montarse en moto con conductor o ir andando hasta un pueblo a 7 kilómetros. José, Yago y yo nos decidimos por la bici y Mónica y Carmen por la moto. Las querían llevar a las dos en una pero al final decidimos que dos motos. En el camino unos paisajes muy bonitos y escenas muy pintorescas del pueblo, la gente trabajando en la tierra, descansando…

¡Qué estilo de motoristas mis chicas!

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Al regresar al barco navegamos un rato para ir hasta una zona donde había tres playas minúsculas en unos islotes. José y Yago fueron en un kayak, Carmen se montó en otro kayak con Diego, un chico argentino muy simpático, y Mónica y yo nos fuimos en el barquito hasta la playa. José y Diego se bañaron a pesar del agua helada, unos valientes. Pasamos un rato muy entretenido, amenizado por una integrante de la tripulación que aparentemente no sabía nadar, que se metió en el agua cerca de la orilla con ropa y todo, con un chaleco salvavidas que le quedaba enorme, y empezó a intentar nadar al estilo perrito, entre las carcajadas de sus compañeros y todos los que estábamos allí.

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Mientras estábamos en la playa llegó un quiosco flotante para ver si queríamos algo. Aquí el que no corre, vuela, o rema.

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Volvimos al barco a comer y navegar un poco más.

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Fuimos hasta un lugar en el que cogimos los kayaks (esta vez sí que fuimos Mónica y yo en uno) para ir a lo que llamaban “una cueva”. El mar estaba como un plato. Se veían cavidades en la roca a la altura del agua y me imaginé que entrabas en el kayak en una cueva dentro de la roca. Pero resultó que la cueva tenía salida por el otro lado y de repente nos encontramos remando en un sitio bastante grande, cerrado por unas paredes de roca altísimas, al que sólo se accede por el sitio por donde entramos. No me extraña que esta bahía fuese refugio de todo tipo de piratas y maleantes, aparentemente está llena de escondrijos como este.

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Este fue un primer túnel de roca que pasamos.

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El segundo estaba escondido en la zona que se ve al fondo de esta foto.

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Esta es la zona cerrada. Es difícil apreciar el tamaño en la foto.

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Volvimos al barco cuando el sol empezaba a ponerse. Los niños estudiaron un rato antes de cenar. Fondeamos en un lugar donde había muchos barcos, pero nuestro capitán se puso el primero y en las fotos parece que estábamos solos (pero no).

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Luego hubo otra “happy hour”, otro curso de cocina con otros rollitos primavera, la cena y a dormir.

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A la mañana siguiente nos despertamos y nuestro barco y los de alrededor (uno en la foto) tenían las velas desplegadas, sólo para la foto, pero muy bonito.

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Antes de dejar el barco íbamos a visitar una cueva, ésta sí una cueva “en seco” más convencional. Me llamó la atención que había bastante gente. No me quiero ni imaginar lo que debe ser esto en temporada alta. Sin embargo nos sorprendió la cueva, enorme y muy bonita. Eso sí, la tienen iluminada con luces de colores “para hacerla más bonita”, pero no parece muy acertado. En todo caso un lugar fantástico y las vistas de la bahía desde la entrada de la cueva espectaculares.

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De vuelta al barco se puso rumbo a puerto para desembarcar. Aquí se terminó nuestra visita a Ha Long. Nos gustó muchísimo a todos. Un sitio único al que nos apetece volver.

Siguiente destino Hanoi.

Jorge

 

 






 Posted by at 16:07

  5 Responses to “Vietnam. Bahía de Ha Long”

  1. Impresionante lo que habéis visto y contado. De una enorme belleza. Mi impresión es que después de lo Nueva Zelanda esto es de lo más bello. Que sigáis gozando de esta experiencia. Un abrazo de,
    Cotono

  2. Que maravilla la Bahía del Dragón, siempre he tenido ganas de visitarla. Es la primera vez que la veo con esa niebla que le imprime un misterio y un encanto especial. Vietnam es una autentica maravilla. Por cierto, que osadas las chicas viajando de paquete en la moto, sobre todo Monica que se sujetaba muy digna a la parte de atrás de la moto para no agarrarse al chofer jajaja….ibas cómoda? Besos millón

  3. Holà Carmen donde estas ? Parese
    estas en Japon.Quando llegas ???
    Me bustaria berte pronto!
    E parau el baille,me gustaria aser mi cumple
    el mismo dia que leges.Hooo,me
    aburo sin ti ! Un beso fuerte Maria

  4. Que suerte que habéis estado vosotros ahí.
    La cueva es la misma que vimos nosotros, Renate nos organizo una cena en otra pequeñita pero muy decorada. Del resto……na de na

  5. La Baie de Ha Long semble superbe: entre la brume vénitienne et les faraglioni de Capri, on se croirai presque dans une mini-Italie.

    Formidable photo de famille!

    Baisers de Bruxelles où la mer et le soleil nous manquent.

    Le MFF est en pleine discussion. On attend que Merkhollande et Rajomonti se mettent d’accord pour faire avancer notre patrie commune.

    Txomin

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