Oct 082012
 

Miércoles 3 de octubre: Viaje de San Pedro a Salta. Hasta pronto Chile, ¡Hola Argentina!

El medio de transporte en América del Sur es el autobús. No importa mucho la distancia, puedes ir en bus. La única manera de llegar a Salta desde San Pedro es en bus.  Según el día de la semana funciona una compañía u otra pero todas son parecidas. Nuestro bus era de dos pisos, con WC y en el billete decía semicama (nos intrigó bastante). El bus estaba muy bien, además teníamos plazas en la parte delantera de arriba. Lo se semicama es que los asientos se reclinan mucho, tanto que Jorge llevó el pelo teñido de caoba de la Sra. de delante muy presente durante todo el viaje y José a su hijo con su cabeza semi-rapada en figura de dragón. Por cierto que el angelito se olvidó de cerrar la tapa del Sprite de 2 litros, que se derramó por el suelo, con lo que estuvimos la mitad del viaje con las suelas de los zapatos pegajosas y sin poder poner las mochilas en el suelo. Consecuentemente, nos acordamos mucho de la Sra. del pelo caoba durante el trayecto, que imagino sería su madre.

El recorrido dura 10 horas contando el tiempo que pierdes en los trámites en las fronteras. El paisaje es de nuevo espectacular. Pasas por lagunas, desiertos, salares, formaciones rocosas…

 

En el paso de la frontera argentina, un pequeño incidente. Nos separaron a todos los españoles para comprobar nuestros pasaportes porque hacía poco les habían intentado colar unos falsificados. La policía de fronteras estaban allí delante de nosotros discutiendo que si la eñe era grande o pequeña en no sé qué página, que en el falso era no sé cómo. Parecía que no se ponían de acuerdo. En cualquier caso, como nuestros pasaportes los hicimos en la policía, y no los compramos en un mercadillo, no tuvimos problema.

Una vez en Argentina bajamos por parte de la Quebrada de Humahuaca, impresionante aunque estaba todo nublado y al poco empezó a llover. Desciendes ya a una altitud más normal. Después de semanas entre 2500 y 5000 m de altitud, no viene mal un poco más de presión de oxígeno.

Pasamos por Purmamarca, un pueblo precioso rodeado de colinas multicolores.

Llevábamos un compañero de viaje muy agradable y con una profesión nueva para mí. Es pescador profesional y se dedica a hacer de guía de pesca. Este norteamericano se viene un par de meses al año a Sudamérica a trabajar. Llevaba con él sus cañas y con su equipaje una lancha. De tanto venir a pescar acabó pescando una novia chilena.

Llegamos a Salta a la estación de autobuses y de allí fuimos al aeropuerto donde recogimos un coche de alquiler. ¡Cómo echamos de menos los coches de alquiler norteamericanos! Aquí lo más grande que puedes alquilar es un Corsa con maletero (le llaman “Classic” y se vende aquí con la marca Chevrolet). Pero entramos los cinco sin problemas. Y por cierto, el precio por día del Corsita es el mismo por el que alquilamos un 4×4 enorme en Canadá o una Voyager en San Francisco… Y no tenía ni cierre centralizado, y las ventanillas a manivela, que los niños comentaban que qué raro era este coche, que si papá se había pasado ahorrando…

Las dos primeras noches las pasamos en un Bed&Breakfast en un pueblo que se llama Cerrillos, a 15km al sur de Salta. El pueblo no tiene ningún interés pero los hoteles en el centro de Salta estaban llenísimos y queríamos explorar la zona sur por lo que era una buena base y tenía muy buenas críticas en internet. Allá llegamos por la noche y nos recibió Alicia. La casa es muy bonita y la familia muy acogedora. ¡Nos fuimos a dormir muy cansados!

 

Jueves 4 de octubre

Alicia nos preparó un desayuno muy rico en el jardín. El sol ya pega fuerte temprano. Nos dio muy buenas recomendaciones sobre qué hacer en Salta ese día y ya nos dio ideas para los dos próximos días. Alicia y su marido Nick tienen además del B&B una agencia de viajes que organizan tours en los alrededores de Salta. Nick es británico y reciben mucha gente inglesa, americana, australiana. Hasta hace 5 años vivían en Londres. Nick era productor y director de documentales para la televisión. Alicia es de Salta y Nick se enamoró de la zona. Decidieron venirse a vivir a Argentina, convertir su casa de vacaciones en un B&B y montar una agencia de tours a medida. Estuvimos muy cómodos con ellos, son muy acogedores y agradables.

Ellos acababan de llegar de Chile y, curiosamente, habían estado una noche en el mismo hotel que nosotros en San Pedro de Atacama, ¡en la habitación al lado de la nuestra! Ya es casualidad.

Este primer día lo dedicamos a visitar Salta. La ciudad la fundó un español hacia el final del siglo XVI, por encargo del Virrey del Perú, Álvarez de Toledo, del que hay una estatua en un lado de la plaza principal. Es una ciudad colonial bonita y pasamos un día muy agradable. Ves que si la cuidasen un poco más podría ser aún mucho más bonita, porque hay edificios muy deteriorados.

Esta es la catedral:

Y el cabildo:

Lo que más nos gustó en Salta fue sin duda el Museo Arqueológico de Alta Montaña (MAAM), que alberga el que dicen es el descubrimiento arqueológico más importante de América de los últimos años. En el volcán Llullaillaco a 6700 m se encontraron en 1999 las momias de 3 niños enterradas allí hace 500 años en el apogeo del imperio inca, poco antes de la llegada de los españoles. Debido a la temperatura, la sequedad, la baja presión de oxígeno y en general el ambiente aséptico en el que se encontraban, las momias y todos los objetos que las acompañaban están en un estado de conservación increíble. Tuvimos la ocasión de ver el volcán donde los hallaron cuando visitamos los Geysers del Tatio desde San Pedro de Atacama, porque hace frontera entre Argentina y Chile. Las momias las encontraron en la cima, es decir en la frontera natural entre los dos países, una expedición argentina liderada por un arqueólogo americano.

En su día el traslado de las momias a Salta fue polémico porque alguna gente pensaba que había que dejarlas en el sitio donde las encontraron. Pero esto, una vez descubierto, es imposible, porque los saqueadores de tumbas no esperarían ni un minuto en ir para allá a llevárselo todo. La conservación de las momias fue todo un desafío para los científicos ya que si se exponen a temperaturas elevadas, bacterias, humedad, etc., el riesgo de deterioro es muy alto. Tardaron varios años en diseñar e inaugurar el museo, que abrió las puertas en 2004. El resultado es magnífico, uno de los museos que más me ha gustado de lo que he visto. Es pequeño, pero pasamos casi dos horas de lo más entretenido. La colección de piezas es impresionante, empezando por las momias, de las que exponen una sola que van rotando cada cierto tiempo, dentro de una urna con la temperatura y atmósfera controladas. Pero todas las piezas que acompañan son realmente fantásticas. La presentación de toda la colección es impecable, de lo más didáctica e interesante, empezando por la historia del descubrimiento, siguiendo por las piezas, el contexto histórico y los aspectos científicos de su estudio y conservación, etc. La presentación y explicación histórica parece de lo más rigurosa y objetiva (exenta de sentimentalismos que tan frecuentemente tiñen todo lo relacionado con el mundo inca en otros países) y con un respeto exquisito. Los niños fueron sacrificados a los dioses, en un ritual que se explica en detalle en el museo. Sin embargo la palabra sacrificio es políticamente incorrecta en muchos ambientes andinos, donde al mundo inca no se le juzga con parámetros actuales. En Perú y en Bolivia no oirás decir que los incas sacrificaban a personas. Sin embargo, la realidad es que se han encontrado muchísimas momias de personas en lo alto de las montañas de los Andes y los cronistas españoles así lo cuentan. De la misma manera que escucharéis con todo detalle las salvajadas que hicieron los conquistadores españoles, pero no escucharéis nada sobre los métodos con los que los incas consiguieron dominar desde Quito a la Patagonia, sometiendo a todos los pueblos que encontraron. En fin, simplificaciones del imaginario popular.

Podéis encontrar más información en http://www.maam.gob.ar y en http://www.maam.todowebsalta.com.ar.

Una cosa que nos llamó poderosamente la atención y que ya comentamos de Chile es que aquí el crédito al consumidor está a la orden del día. En todas las tiendas había letreros del tipo “créditos con sólo tu firma”, “llévatelo hoy y empieza a pagar en Diciembre”, “paga en cómodas cuotas”, etc. Se compra todo a crédito, desde la compra semanal a los electrodomésticos, la ropa, todo, y esos créditos están gestionados por los propios establecimientos o por tarjetas de crédito. Un taxista nos comentó que las scooter se compran por cuotas de unos 400 pesos al mes (unos 70 euros), y efectivamente las vimos en una tienda. Si te pillan en una infracción de circulación grave te quitan la moto, pero a los jóvenes les da igual, les sale a cuenta dejarla, no pagar la multa y comprar otra. Los créditos al consumo tienen un interés sobre el 15% y la inflación es galopante. Cristina Kirchner acaba de aprobar una ley de “pesificación” que establece un control férreo de las divisas por parte del gobierno. Espero equivocarme pero a mí todo esto me tiene mala pinta.

Por la tarde fuimos a San Lorenzo, un pueblo de veraneo a 15 km al noroeste de Salta. Muchos hoteles y casas preciosas. Paramos en un restaurante que hay en el alto, al lado de un riachuelo, todo muy bonito. Nos llamó la atención que la vegetación en la montaña se parece a la selva. Parece ser que hay un microclima en esta zona.

Volvimos a Cerrillos y el hijo de Nick y Alicia había llegado del colegio. Estuvo jugando al fútbol con José y Yago en el jardín. Por la noche fuimos a cenar todos juntos a un restaurante en Cerrillos.

Nick y Alicia nos dieron muy buenas recomendaciones para los dos días siguientes. Llegamos con la idea de recorrer el sur de Salta, lo que se llama los valles Calchaquíes, donde hay artesanía tradicional y algunos de los mejores viñedos argentinos. Los paisajes también son espectaculares. Se pasa por el Parque Nacional Los Cardones. El cardón es el cactus gigante que habíamos visto en Uyuni. Hay miles aquí. Tiene una madera preciosa y debido a esto y a que su crecimiento es muy lento se ha prohibido cortarlos y ya no hay artesanías de esta madera. Nick y Alicia tenían uno en el salón que compraron hace tiempo, ¡impresionante!

Parte de la carretera discurre por un antiguo camino inca, recto y largo. Había unos paneles explicativos donde describían la forma de enviar mensajes de un extremo a otro del imperio inca. Utilizaban los Chasquis, unos mensajeros que iban corriendo y se pasaban el mensaje. Cada uno corría como 40 km, como un maratón. En los paneles también advertían que no se removiesen piedras porque hay arañas venenosas llamadas viudas negras…

Desde la carretera se veía un cerro que se llama cerro Tin Tin. No sé muy bien de donde le viene el nombre, igual se lo puso un belga. A los pies del cerro hay un bosque de algarrobos, unos árboles muy bonitos que tienen espinas de unos 5 cm de largo. Nos metimos un poco con el coche en una pista que llegaba al bosque pero dimos la vuelta porque el suelo empezaba a ser arenoso y se nos vino a todos rápidamente a la memoria el atasco de San Pedro de Atacama…

Llegamos a Cachi, un pueblo con cierto encanto donde comimos. El alcalde debe ser un gran filósofo, porque un letrero en la plaza central decía: “Tirar un papel en su plaza, es como arrojar el alma de su cuerpo” (sic).

A partir de Cachi el camino era de tierra, de ripio como dicen aquí. Llegamos a Seclantás, el pueblo donde Nick y Alicia nos habían reservado un alojamiento. Resultó ser una casa de campo muy agradable a 3 km del pueblo. Allí viven Berta, la dueña, y tres de sus hijos: Margarita de 8 años, Tupac de 12 y Martín de 15. Sus otros 3 hijos mayores estudian en Salta. También tienen dos perros. Al poco llegó Margarita del colegio, ¡la traía su hermano Martín a caballo! En el colegio pueden atar el caballo y les espera allí todo el día. Fuimos al río con Margarita y los perros y vimos allí la puesta de sol. El cauce es enorme pero llevaba muy poca agua. En época de lluvias se llena y según Margarita “ni los caballos pueden pasar”.

A la vuelta nos sentamos en la cocina con Berta y estuvimos charlando de todo un poco mientras preparaba un pollo de corral al horno que resultó estar exquisito. Ya nos había dicho Alicia que Berta cocinaba muy bien. Tuvimos una cena muy agradable regada con un vino de Cafayate riquísimo y por la noche salimos a ver las estrellas.

Y de repente apareció por allí el otro animal de compañía que tienen, el cerdo Rodolfo, o chancho, como dicen aquí. Habíamos oído hablar de él pero ¡no me imaginaba que era tan grande! Se crió con los perros pero ahora es mucho más grande que ellos y tiene sólo 1 año. Berta nos contó una simpática anécdota con un porteño que resultó se llamaba igual que el chancho y para no molestarle, cuando preguntó por el nombre del animal, una monja que estaba alojada allí en aquellos momentos le dijo que se llamaba Valentino. El porteño se quedó con la copla: “viste, yo Rodolfo y el chancho Valentino, Rodolfo Valentino…”. A los porteños en provincias no parece que les tengan mucho aprecio.

Coincidió que vino a ver a Berta un amigo que resultó ser guía de turismo y nos dio muy buenas recomendaciones para el día siguiente. Salimos relativamente temprano porque nos quedaban como 4 horas de camino hasta Cafayate.

Antes de marcharnos de Seclantás fuimos a visitar a un artesano que llaman “El Guiso”. Él fabrica alfombras, aunque lo más famoso de Seclantás son los ponchos. Nos enseñó el telar en donde trabaja y estuvimos un rato hablando con él.

Luego fuimos a un pueblo cercano que se llama Molinos. En el camino vimos algunos cardones imponentes.

Visitamos un criadero de vicuñas en Molinos. La verdad es que no había nadie para enseñarlo pero los bichos estaban por allí y son muy bonitos de ver de cerca. Había algunos paneles explicativos. Los esquilan cada 2 años y sacan entre 150 y 250 gr de lana por animal. Teniendo en cuenta la merma del lavado, necesitas esquilar alrededor de 6 animales para tener alrededor de un 1kg de lana para hacer un poncho. Por eso es tan caro. La lana es suavísima, ligera y muy abrigosa.

En el pueblo de Molinos visitamos la iglesia, muy bonita, en especial el techo que está hecho de madera de cardón. Enfrente hay un hotel / restaurante precioso, en una hacienda colonial llamada Hacienda Isasmendi, que fue del último gobernador español de Salta. Decidimos quedarnos allí a comer en el patio, a la sombra de un gran árbol. En otro patio había un horno de adobe en plan iglú. Vimos varios de esos por el pueblo y en la zona. Comimos muy bien y después seguimos nuestro camino hacia Cafayate.

En el camino pasamos por la Quebrada de la Flecha, impresionante cañón donde las formaciones rocosas tienen efectivamente forma de punta de flecha.

Llegamos a Cafayate sin alojamiento reservado. Resultó que era un fin de semana largo en Argentina porque el lunes era festivo, y además eran fiestas en el pueblo. Muchos hoteles estaban llenos, otros no nos gustaban mucho. Al final encontramos un hotel que nos encantó, en una casona colonial preciosa recién reformada, dos habitaciones grandes fantásticas a un precio muy económico y allí nos quedamos. Los niños a estudiar hasta la hora de la cena. Fuimos a la plaza del pueblo y cenamos en una terraza con una botella de torrontés, el vino blanco que hace famoso a Cafayate y que nos encantó.

Al día siguiente volvíamos a Salta por una carretera (ya de asfalto) que según la guía Lonely Planet es una de las más bonitas de Argentina. Y efectivamente es impresionante. Las formaciones geológicas son espectaculares.

Llegamos a Salta a tiempo de tomar nuestro vuelo a Iguazú…

Jorge






 Posted by at 17:20

  5 Responses to “Salta”

  1. Hola! Hoy me he visto y leido las ùltimas etapas, vuestras crònicas son tan bonitas e interesantes que necesito tener tiempo suficiente para leerlas y disfrutarlas. Vuestros reportajes son preciosos!, por cierto, las fotos son tan bonitas, que sin quitarle mèrito al fotògrafo, querrìa saber què modelo de càmara llevais. Si podeis, cuando tengas un momentito me lo decìs.
    Muchos besos para todos

    Reyes

    • Hola Reyes, la mayoría de las fotos de los post están hechas con una canon 400D que compramos hace unos 7 años. Ya no la venden, ahora la equivalente (con más prestaciones claro) sería la 60D. Tiene un objetivo Canon 17-85mm. En estos últimos post son las fotos que se llaman IMG y un número alto (3 mil o 4 mil y pico). Tenemos también una compacta Nikon Coolpix AW100 que compramos en San Francisco que la gracia es que es sumergible. Es con la que grabamos las tortugas y tiburones en Galápagos y todas las fotos que empiezan con DSCN, que también son la mayoría en este post de Salta. También hay fotos hechas con mi iphone o el de Mónica (las IMG mil y dos mil y pico). Hasta el Lago Titicaca Mónica llevaba una Canon G11 compacta que hace unas fotos preciosas, pero se estropeó. Estamos pensando en cambiar la 400D por la nueva 60D y comprar un teleobjetivo de hasta 300mm.
      ¡Llevamos más de 25.000 fotos!
      Besos, Jorge

  2. Que maravillosas fotos y comentarios. En Pumamarca compre una bandeja de cardon que tengo en Bastiagueiro. La foto que os hizo Jorge de vuelta a Salta que estáis como en la boca de una gran cueva ¿es la que llaman la catedral?. Cuando estuvimos había un chico tocando una flauta con un sonido realmente mágico.

  3. Queridos primos: hemos estado viendo las fotos que publicáis y nos encantan, cada vez que las vemos gritamos, señalamos con el dedo, y os nombramos uno a uno.
    Viendo la fotos de las vicuñas Pablito dijo ” qué es eso, que monas, me gustan mucho”.
    A mi lo que mas me gustó es vuestra amiga volviendo del cole a caballo, que chulada.
    Muchos besos,
    Sara, Carmiña y pablo

  4. yo me he perdido las ultimas 2 semanas de viaje – Y esta carretera “una de las mas bonitas de argentina” segun lonely planet, es maravillosa. Os escribo pronto. Lara

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