Sep 082012
 

Esta semana una vez pasada la vuelta al cole, ha sido de lo más tranquila. Jorge y yo ya habíamos estado aquí hace un año y medio así que no nos dedicamos al turismo. Hicimos vida casera que ya nos apetecía.

El lunes fuimos a hacer una compra al supermercado de cerca de casa. Cuando estábamos pagando escuchamos a alguien decir  “¡qué está pasando aquí!”. El mundo es muy pequeño, detrás de nosotros en la cola del super en una ciudad de 7 millones de habitantes estaba José Antonio, un ex-compañero de trabajo de Jorge de Oviedo. Les dió mucha alegría encontrarse, se vino a casa y nos pasamos un rato estupendo poniéndonos al día después de 7 años.

El martes quedé con Marluce. Que gusto, un día frívolo de chicas. Tomamos un café en San Antonio. Después hicimos un poco de shopping  por la Avenida Conquistadores para renovar un poco el vestuario.  Después paseamos por el parque El Olivar, aunque ahora está integrado en la ciudad era un fundo del Conde de San Isidro. En 1560 se trajeron olivos de los que llegaron solo vivos 3 pero se propagaron de manera admirable. Llegó a haber más de 2.800 en 1828 y en el año 2000 se censaron 1.519 olivos. Para terminar nos fuimos a comer al restaurante Tanta, comimos muy bien y el ambiente era muy agradable.

Esta semana nos hemos dedicado (principalmente Jorge) a planificar las próximas semanas de viaje. Hubo también momentos muy marujos durante esta semana como por ejemplo Jorge remendando los pantalones preferidos de José. Este hombre lo mismo sirve para un roto que para un descosido.

Nos dimos un gran lujo y fuimos al restaurante Astrid y Gastón. Carmen estaba muy cansada y no quiso venir así que se quedó con una canguro en casa.  Nos gustó mucho, la cocina peruana es riquísima y  muy variada. A José y Yago  les encantó haber ido. En la mesa de al lado a la nuestra había un famoso cocinero italiano, que se pasó toda la cena mirando a su iphone. Casi no hablaba con las dos personas que lo acompañaban.

El sábado volvimos a quedar con Marluce, Juan y Beatriz. Por la tarde Beatriz nos acompañó a hacer turismo. Todo un lujo porque parecía una guía, nos explicó un montón de cosas.

Fuimos primero a la Huaca Pucllana, unos vestigios de los pueblos pre-incas que vivían en la zona de Lima. Muy interesante. Es una pirámide de unos 25 metros de altura. Hasta los años 80 era una pequeña colina de tierra que se usaba como circuito de motocross. Desde 1981 se viene excavando y se ha abierto al público. Los arqueólogos calculan que les quedan aún 30 años de trabajo para excavar todo. Está construido en adobe y ha sobrevivido a numerosos terremotos. Utilizan una curiosa forma de construcción que llaman “en librería” que deja un espacio entre ladrillo y ladrillo. Esto le da una cierta flexibilidad a la estructura para cuando el terreno se mueve. El sitio original era mucho más grande. El barrio de Miraflores está construido en gran parte encima de la huaca.

Visitamos después el centro histórico de Lima. El sábado es el día de compras, así que el centro estaba abarrotado. Estuvimos en la Plaza de Armas, Catedral, Iglesia de San Francisco y Plaza de San Martín.

Después volvimos a casa los 6 en el mismo taxi, aquí no hay problema.

Jorge y yo fuimos a cenar con Elsa y José Antonio. Elsa se había hecho un esguince el día anterior y aún así vino y nos llevaron  a uno de los restaurantes más conocidos de comida clásica peruana (Las Brujas de Cachiche). Nos gustó mucho y lo pasamos muy bien.

 

A la mañana siguiente, Norma nos llevó al aeropuerto donde volamos rumbo a Cusco.

Mónica






  2 Responses to “Semana en Lima”

  1. ! Mónica, que dirá tu madre viendo zurcir a Jorge ! ….Mi hija esta bordando

  2. ¡Que lindas fotos! Lo he pasado muy bien con vosotros. ¿Dónde estáis ahora? Espero noticias.

    BEATRIZ

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