Sep 072012
 

El sábado 1 de septiembre después de haber descansado todo el día en el hotel de Quito cogimos un avión a última hora a Lima. En el aeropuerto llamaron por los altavoces a Jorge porque nuestra maleta había sido seleccionada para ser inspeccionada. Tuvo que bajar con uno del aeropuerto a la zona de equipajes. Iba pensando si habría algún tipo de mordida pero se equivocaba. Lo único que tuvo que hacer fue defender nuestra maleta. El controlador se puso un poco de película y dijo,”esta maleta tiene doble fondo, tengo que realizar un agujero” sacó una navaja dispuesto a buscar más allá y se frenó en seco ante el grito de Jorge de “no me estropee la maleta que es nueva”.

En Lima alquilamos un apartamento en el barrio de Miraflores. Tenemos una casa y los niños están muy contentos. Este barrio está al lado de la costa, estamos muy cerca del malecón. Era una zona de casas bajas muy bonita y típica pero en esta ciudad de 7 millones de habitantes, la ciudad está creciendo en altura así que cada vez quedan menos casas y hay más edificios de pisos. Todo el mundo nos dice que el tráfico es de locos y podemos comprobarlo. Conducen como si fuera una batalla, no se cede el paso, los pasos de cebra son inexistentes, la conducción es muy agresiva. No hay metro y el transporte en común es un tanto particular. Los buses son de compañías privadas que van peleándose por los clientes. Muchos taxis funcionan sin licencia, quien quiera pone en su coche los distintivos de taxi y a hacer clientes. Por supuesto no tienen taxímetro así que tienes que negociar el precio antes de subir. Podemos ir los 5 sin problema en un solo coche, además nunca hay cinturones de seguridad.

El domingo por fin caras amigas. Hemos quedado para comer con Juan, Marluce y sus hijas Beatriz e Inés. Que contentos nos pusimos de verlos. Los niños se habían conocido en Bruselas pero no se acordaban unos de otros. De todas formas dió igual porque a los 5 minutos estaban  hablando como si se viesen todos los fines de semana.  Nos estuvieron contando sobre la vida en Lima y aconsejándonos sobre temas prácticos. Marluce se lo sabe todo. Ya pasaba en Bruselas, siempre tiene las buenas recomendaciones. Comimos en una cevichería en el barrio de San Isidro de una cadena de Gastón Acurio. Es el rey gastronómico de Perú. Ha dado a conocer la riquísima comida peruana y los productos de aquí. El primer restaurante que tuvo fue Astrid y Gastón. Ahora tiene varias cadenas y las veces que hemos salido a comer hemos ido más de una vez a sus restaurantes.

Os recomiendo el libro que acaba de publicar Juan y que se puede encontrar en Amazon:

“Breve relación del verdadero encuentro de dos mundos” de Juan López-Herrera

Después de eso nos enseñaron el malecón, la avenida Larco.

Por la tarde fuimos a hacer un par de compras y vuelta a casa para prepararnos para ¡¡la vuelta al cole!!

Mónica






  3 Responses to “Llegada a Lima”

  1. La vuelta al cole que esperamos con ilusión. Que cortito se me hizo el post. Aquí estamos mejor que en verano, el termómetro marca 28 grados a la sombra. Muchos besos a todos, y os seguimos echando de menos

  2. Querida familia ya os echamos de menos en Lima!
    Que cortita se nos hizo también vuestra estancia.
    Monica, tienes que corregir la errata del nombre de Gastón Acurio. Se puede enfadar si los turistas españoles empiezan a preguntar por Gastón Acurcio. 😉
    Las fotos están geniales!!!
    Besos a los 5 de parte de nosotros 4,
    Marluce

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