Aug 092012
 

SEATTLE

Estuvimos de paso pero aprovechamos para ver un par de cosas

Pike Market: es un mercado tradicional, es animadísimo y los productos son de primera calidad. Me encantó. Lo mejor es que cuando pasas por las flores huele a flores, la fruta huela a fruta y tiene sabor.

 

Fuimos a la planta de Boeing, una buena idea que nos dio Joachim de su periplo americano de hace un par de años. No puedo poner fotos del interior porque estaba prohibido entrar con cámaras, móviles y armas…La visita es muy interesante. Es el edificio sin divisiones más grande del mundo. Vimos tres zonas de producción, la del Jumbo 747, la del 777 y la del nuevo 787 Dreamliner. La producción ha evolucionado mucho. Para el Jumbo reciben 6 millones de piezas en tren desde otra planta de Boeing en Wichita, Kansas. Tardan 4 meses en montarlo todo. En el caso del Dreamliner reciben trozos del avión y sólo lo ensamblan. Casi todo es de composite. Tardan de 3 a 5 días en montar el puzzle. Los trozos se producen en otras partes de USA, en Japón, en Italia… Los van a buscar en un avión gordo especial que se llama Dreamlifter (tienen 4 iguales), y que podéis ver detrás del trío en esta foto.

Si os gusta el Dreamliner podéis encargar uno, pero tendréis que esperar hasta otoño 2019 y depositar en el momento del encargo la módica suma de un tercio de los 220 millones de US$ que cuesta (y eso pelao, sin motor ni asientos ni na de na). Por cierto hay 12 encargos de particulares.

Una perla para el fútbol y lo que unen los balones. Mientras esperábamos a Jorge y el coche de alquiler, José se puso a jugar al balón con el organizador de los taxis y con el policía de la estación.

HACIA LAS VEGAS

Volamos con Southwest, creo que es la compañía que se inventó el concepto low-cost en los aviones. Nada que ver con sus homólogos europeos. Hicimos un cambio de billetes y cambiaba la tarifa a otra más barata. ¡¡¡No solo no nos cobraron sino que nos devolvieron el dinero!!! La atención es bastante buena, y lo mejor fue cuando estábamos montados en el avión, estaban tardando en cargar las maletas, así que el piloto dijo que iba a ayudar, y lo hizo, se bajó a las bodegas y se puso él mismo a meter maletas en el avión. ¿Quién se imagina a los pilotos europeos haciendo eso? Me entra la risa. Aquí el servicio al cliente es lo primero. Además no cobran por las maletas, el embarque está organizado por zonas y no hay que darse codazos, no tienes que meter todo el equipaje de mano en una sola bolsa y lo mejor te dan unos cacahuetes, unas patatitas y una bebida.

LAS VEGAS

Te lo han contado, lo has visto en películas pero aun así es alucinante. Desde el avión la ciudad es muy grande, muy extensa y se ven los hoteles como únicos edificios altos. Hacía muchísimo calor, alrededor de 40 grados.

Dimos un paseo por Las Vegas Boulevard. Un hotel-casino detrás del otro, gente, gente, gente. Para cruzar la calle tienes que pasar por pasarelas entre los hoteles y te ves obligado a entrar en los edificios, donde por supuesto pasas por el casino. Es fácil entrar pero difícil salir. Una vez dentro no encuentras la salida, te desorientas, además ahí dentro siempre es de noche. Hay riadas de personas entre las máquinas. Hay muchísima gente tirando su dinero. Hay mucha gente gorda, hablan de comer sano porque realmente tienen un problema con el exceso de peso. Impresionan los gordos que van en silla de ruedas porque les cuesta andar. Por cierto las sillas de ruedas en los aeropuertos son más anchas de la normal, para que quepa el personal, me imagino.

Estábamos todos alucinados, vemos a una novia esperando en la cola de los taxis, a una señora a la que dan masajes mientras sigue jugando, a mujeres esculturales, anuncios de sexo a tutiplen, y en mitad de todo esto me paro a ver una mesa de blackjack con los niños y me dicen que los niños no pueden pararse, pueden pasar al lado pero no quedarse mirando. Qué cinismo, ¿no?

No me extraña que se derritan los glaciares, solo con enfriar los casinos y hoteles de Las Vegas se derrite todo el hielo en un plis plas. Una paradoja: en el hotel donde nos quedamos hay la típica nota que dice “Save the planet” pidiendo que no pongas tus toallas a lavar para preservar el medioambiente. Te entra la risa en medio de tanto despilfarro y exceso. Por ejemplo en el desayuno todo es de usar y tirar, los platos, las tazas, los cubiertos… es la cultura de usar y tirar.

Novios e invitados al taxi!

 

A esta señora detrás de Yago se la ve estresada, no le da tiempo a ir a la masajista… y la masajista viene a la mesa de juego

 

No me atrevía a hacerle la foto porque no sabía si era un pirado o un caradura. Como dice Marto “¡Cómo están las cabezas!”. (El letrero dice: “Mi familia ha sido secuestrada por ninjas. Necesito dinero para unas clases de kárate”)

Y por último los contrastes, mientras una señora se hace una foto con unas vedettes, al lado un grupo pide “Confía en Jesús”… ¡¡¡en el centro mundial del vicio!!!

Mónica






  2 Responses to “Camino del Gran Cañón. Seattle y Las Vegas”

  1. im presionante, Spain no es differen,t, USA is different!

  2. Es verdad Jesús, USA is different. Después de tanto despilfarro que se ve en Las Vegas llegamos a los Parques Naturales y son otra cara de la moneda. IMPRESIONANTES.

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